«Hay que elevar el nivel de los educadores y ayudar a los que tienen necesidades diferentes»

By 14 enero, 2020enero 20th, 2020Testimonios

Anna Escudé, delegada de Banc de Recursos en Matadepera, ha viajado recientemente a Bolivia para visitar los proyectos a los que prestamos apoyo desde nuestra entidad.

P. ¿Por qué has viajado de nuevo a Bolivia?
R. Un día de repente sentí que «alguien» me decía: tienes que ir a Bolivia, concretamente a Santa Cruz de la Sierra, a ver cómo va el proyecto que inició mi marido, Manel Carrera. Tan sencillo como eso.

P. Vivisteis unos días convulsos, ¿verdad?
R. La verdad es que no tuvimos muchas dificultades. Sí que padecimos la huelga general que hubo durante 21 días en Santa Cruz, ya que todo, todo, estaba cerrado. Pero sobrevivimos.
Sufrimos los bloqueos de las calles con las «pititas» que nos dificultaban los traslados para ir a ver diferentes proyectos que allí tiene Banc de Recursos.
En La Paz ya fue diferente: había muchas manifestaciones y la cosa fue subiendo de tono. Empezaban a bajar los habitantes de El Alto y había que tomar medidas para no tener problemas. Después he sabido, por amigos que tenemos en La Paz, que tuvieron que proteger sus casas para que no les entraran a hacer destrozos y, muchos de ellos que viven apartados y en zonas más desfavorecidas, pasaron mucho miedo.

P. ¿Cómo están funcionando la escuela «Matadepera» y los otros proyectos de inclusión?
R. Como he dicho antes este era, en principio, mi objetivo del viaje. Os puedo asegurar que la escuela funciona muy bien. Hay un proyecto de día que trabaja con chicos/as con alguna discapacidad y les ayuda para que en un futuro no muy lejano puedan ser autónomos. Pudimos ver como estos chicos/as se han integrado en las empresas que los han acogido y los buenos resultados para todos.¡Es un gusto ver como el día de mañana -y ahora mismo- ya pueden ser independientes! Hemos visto chicos que trabajan en farmacias, centros de belleza, supermercados y centros donde cocinan. Una maravilla.
A media tarde comienzan unos cursos para maestros y profesores que durante el día trabajan, y también tienen muy buena acogida. Era una ilusión de Manuel, ya que creía que, a quien primero se tenía que ayudar y formar , era a los maestros de ese país. Muy contenta que funcione tan y tan bien.

P. También has establecido la «Beca Manuel Carrera». ¿Con qué fin?
R. Este era un proyecto que a mí personalmente ni se me había pasado por la cabeza.
Una vez allí, y visitando los diversos proyectos que he explicado antes, y con la ayuda de la gente que trabaja en la «Departamental de Fe y Alegría» que es quien coordina toda esa labor, comentando como lo hacen para tener medios para su inclusión, me contaron que un japonés había creado una beca para ayudar a un niño con problemas.
Por la noche, con la calma que se vive en la comunidad de La Merced, empecé a darle vueltas y me dije: ¡esto lo podría hacer!!!
Mi intención fue distinta de la del señor japonés, yo no quería ayudar a un niño concreto, pensé en contribuir a un proyecto que lo necesitara en ese momento.
Dicho y hecho. Lo comenté con los responsables y les pareció todo muy bien. Sería una donación anual por parte de la familia y estaría abierta a todos lo que quieran apuntarse.
Me aconsejaron que, en el convenio que firmaríamos, concretara a quien quería que se destinara el dinero. Me pareció que una parte debía ser para el mantenimiento de la escuela «Matadepera» y, el resto, para el proyecto del CEA (Centro de Educación Alternativa) San Alonzo, donde preparan chicos como los de la escuela Matadepera y que nos robó el corazón.

P. ¿Qué avances has visto en el país desde tu último viaje?
R. Era la tercera vez que iba a Bolivia. Mi primer viaje fue en 2011 y entonces vi un país muy, muy pobre, con ciudades como Santa Cruz donde las diferencias sociales son muy notables, y la gente excluida por la sociedad no tenía ningún tipo de ayuda, junto a grandes fortunas que gozaban de todas las frivolidades posibles.
En 2014 volvimos para la inauguración de la escuela. Entonces sí noté un gran cambio. La pobreza había disminuido y la gente trabajaba en el campo o donde fuera. Las ciudades habían mejorado muchísimo, se habían construido algunas carreteras y estaba en proyecto la construcción de aeropuertos que hoy en día ya están en pleno rendimiento.
Yo no me puedo decantar por ningún partido político porque desconozco la profundidad del problema, pero sí he decir que este cambio que noté el 2014 era fruto de un buen trabajo que habían hecho los políticos del momento. También quiero destacar que, antes de las elecciones generales del 20.O, hicieron un referéndum para la continuación del gobierno que había y «Bolivia Dijo no» y eso pesa mucho.
Nos fuimos antes de lo previsto ya que empezaban a cerrar fronteras y no queríamos tener problemas que nos impidieran volver a casa.
Ahora… lo he visto más o menos igual. Me da la sensación de que el país está como parado y que se me entienda por qué lo digo… Parece que todo el mundo está a la espera de cómo acabará todo este lío político, que sobrepasa incluso las fronteras bolivianas. Yo estoy muy pendiente.

P. ¿Qué deseas para los niños y niñas que viste en los centros educativos?
R. En Bolivia todos los niños están escolarizados, todos.
Uno de los cambios del proyecto de la escuela «Matadepera», que debía ser una escuela más de niños, fue por este motivo. No se necesitan más escuelas. Hay que elevar el nivel de los educadores y ayudar a los que tienen necesidades diferentes. Fue una idea de Manel.
Deseo que el nivel de educación del país aumente para que los maestros puedan dar mucha mejor preparación a todos los chicos y chicas que vi. Lo mismo digo para los que van a la universidad y salen con licenciaturas que después, cuando quieren ir a otros países, deben optar por trabajos de mucho más bajo nivel, porque la preparación que tienen no es la adecuada.
Deseo también que nosotros, a los que no nos falta de nada, no les olvidemos.

Anna Escudé Onandia

Delegada de Banc de Recursos en Matadepera y viuda del voluntario Manel Carrera