P. ¿Cómo se gestó la operación conjunta para reutilizar el mobiliario del Hotel Arts derivándolo a entidades sociales? ¿Partíais de alguna experiencia anterior?
R. La iniciativa nació de la necesidad de gestionar de forma responsable el mobiliario procedente de la reforma integral del Hotel Arts Barcelona, que transformó las 437 habitaciones entre julio de 2023 y enero de 2025. Ante la magnitud de la renovación y el volumen de mobiliario en desuso, vimos una oportunidad para convertir esta transición en una acción de valor social, ambiental y local. Conocíamos a Marta Vidal y al equipo de Donalo/Migranodearena de anteriores iniciativas y ella lo vio claro enseguida. Debido a las dimensiones del proyecto, Banc de Recursos se sumó sin dudarlo. Juntos, co-diseñamos un proceso para que estos elementos fueran reutilizados por entidades sociales que pudieran aprovecharlos, en lugar de acabar como residuo. No partíamos de un proyecto idéntico con anterioridad, pero sí una trayectoria de compromiso de más de 30 años con entidades sociales vecinas del hotel.
P. ¿Cuáles han sido los principales obstáculos a lo largo del proceso y qué aspectos positivos destacaríais?
R. Uno de los retos más importantes fue coordinar el desmontaje, clasificación y logística de mover y distribuir un volumen tan grande de mobiliario de forma eficiente, especialmente en paralelo a una reforma de envergadura. Tuvimos que establecer protocolos operativos robustos con las entidades implicadas, así como consolidar un lenguaje común entre un hotel grande (y operativo), una empresa de construcción y organizaciones sociales. El mayor reto, pues, fue el logístico. Conseguir la convivencia de la bajada y reaprovechamiento de muebles, con la actividad propia del hotel y las obras que se desarrollaban, sin cruce de flujos y garantizando la seguridad de todas las actividades. En positivo, el proyecto ha demostrado que la colaboración intersectorial es altamente efectiva y esencial en nuestra actualidad.
P. ¿Qué aprendizajes habéis obtenido de esta operación? ¿Ha surgido alguna acción o cambio de cara al futuro?
R. Hemos aprendido que un proyecto de estas características es mucho más que logística: es sobre todo una cuestión de compromiso. La colaboración con FBdR y Migranodearena ha subrayado la importancia de incluir criterios sociales y de economía circular desde el diseño del proceso, más que como acción reactiva. De ahí ha surgido un protocolo de reutilización de voluminosos que podrá aplicarse en otros establecimientos. El mejor aprendizaje es comprobar que con voluntad y colaboración se superan todas las dificultades. Además, la excelente respuesta en la segunda vida de nuestros muebles nos ha demostrado que lo que para el hotel ya no tenía valor puede ser muy valioso para otros usos. Hemos tomado conciencia de que no se debe rechazar nada, sino buscar alternativas.
P. ¿Cuál es vuestro balance final?
R. El balance es claramente positivo en términos sociales, ambientales y económicos. No sólo hemos evitado gran cantidad de residuos, sino que hemos convertido un proceso de renovación en una oportunidad de generar impacto social directo, tanto por las entidades que han recibido mobiliario como por la comunidad beneficiaria de estas donaciones. Además, la iniciativa ha servido como case study y como base para protocolos sectoriales, posicionando al Hotel Arts como un actor que apuesta por una transformación sostenible y colaborativa del sector turístico. El proyecto no solo ha cerrado con resultados mensurables y tangibles, sino que ha inspirado nuevas formas de pensar y operar con sostenibilidad dentro de la hostelería.


